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Entusiasmo—La habilidad de ser entusiasta, apasionado, de comenzar, de permanecer motivado.
El discípulo es Simón de Canaán. Él representa la motivación y el deseo de lograr grandes cosas.
El color correspondiente es en anaranjado y el lugar en el cuerpo es la nuca.
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Meditación guiada acerca del entusiasmo.
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Sigue adelante
por Winifred Wilkinson Hausmann
“El entusiasmo es el impulso de seguir adelante, el ímpetu detrás de todas las cosas. Sin entusiasmo, el universo sería un lugar donde prevalecerían la inercia, el estancamiento y la muerte. El ser humano que no es entusiasta es como un motor sin encender”—Los doce poderes del cofundador de Unity, Charles Fillmore.
Charles Fillmore resalta la importancia de nuestra habilidad dada por Dios de ser vibrantes de sentir entusiasmo por la vida. Él también habla de lo limitada que se torna la vida cuando no desarrollamos esta facultad, comparando a la persona a un motor apagado.
Realmente, el entusiasmo, tal como lo es con los doce atributos, mora en nosotros abundantemente. Cuando no es aparente es debido a que la persona ha fallado en aceptar este libre fluir de abundancia, lo que da por resultado una vida estancada, limitada, fútil, aburrida e insustancial.
Una persona que carece de interés y entusiasmo por la vida, está negando su oportunidad divina de ir por un camino más digno al vivir. Al negar expresión a los poderes innatos e interferir con su desarrollo progresivo bloquea las posibilidades de mente y cuerpo que existen para ella.
A todos se nos ha dado la misma porción de entusiasmo. Cómo lo aceptamos y cómo lo usamos determina si trabajará para nosotros o en contra de nosotros. Al dirigir y utilizar el entusiasmo con propósitos egoístas y para ganancias humanas, creamos una fricción que llega a agotarnos. Mas, al desarrollarlo como el atributo divino que es y dedicarlo a Dios y a Su propósito, alcanzamos nuevos niveles de experiencias espirituales —ayudándonos inmensurablemente a despertar los otros 11 poderes.
Al despertar a las ideas espirituales por primera vez, puede que nos desenfrenemos con nuestro deseo de cambiar el mundo o de cambiar a nuestros familiares y amigos. Mas tenemos que aprender a dirigir esta energía. Primeramente transformándonos a nosotros mismos vivificando nuestra naturaleza espiritual. La más grande influencia que tendremos sobre otros sucederá cuándo ellos vean el cambio que hemos logrado en nosotros.
Cuando estamos llenos de entusiasmo espiritual, somos alegres y enérgicos. Nuestros sentidos se incentivan y expresan nueva vida, tenemos la sensación de que estamos completamente vivos.
Los Doce Poderes del Hombre, por Charles Fillmore
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Meditación de los Doce Poderes acerca del entusiasmo
por Charles Roth
Respiremos profundamente. Soseguemos nuestras mentes y relajemos nuestros cuerpos. Ahora pongamos la atención en la base de la cabeza, donde yace el don del entusiasmo en el cuerpo.
Mantengamos nuestra atención centrada en ese lugar, por un momento visualizando que una luz suave lo circunda.
Ahora, afirmemos en voz alta o en silencio:
El Cristo de Dios es avivado en mí. Mi Cristo interno bautiza y dirige mi don del entusiasmo, representado por el discípulo Simón de Canaán.
Siente que una paz profunda disipa toda tensión. Tu respiración responde haciéndose más rítmica y profunda. Ahora, dejas ir cualquier inquietud.
El entusiasmo divino es avivado en mí y me alienta a ver claramente y llevar a cabo la acción correcta.
Concluye tu meditación con la “Oración de Protección”, sintiendo que una luz cálida y divina te envuelve:
La luz de Dios nos rodea;
el amor de Dios nos envuelve;
el poder de Dios nos protege;
la presencia de Dios vela por nosotros.
Dondequiera que estamos, está Dios.
Esta meditación fue traducida del libro de Unity House®: A Twelve-Power Meditation Exercise por Charles Roth. Este libro sólo está disponible en inglés.
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