Míralo correctamente
por Winifred Wilkinson Hausmann
En Unity tenemos un dicho: “¡Para establecerlo correctamente, míralo correctamente!” Esta es una clave para el uso apropiado del don, dado por Dios, de la imaginación. Para poder cambiar las condiciones en nuestras mentes, cuerpos y asuntos, primero tenemos que transformar las imágenes que estamos manteniendo. Si no nos gustan las condiciones que estamos atrayendo, podemos cambiarlas creando nuevas imágenes mentales gracias a nuestra facultad de la imaginación.
Tenemos el equivalente a una película que continuamente es proyectada en la pantalla de nuestra mente. En ella, vemos nuestro mundo: examinamos eventos pasados y proyectamos posibles experiencias futuras. Si proyectamos imágenes incongruentes, de una cosa primero y otra cosa después en nuestro teatro interno, expresaremos y atraeremos una mezcla de experiencias buenas y malas a nuestra vida.
Sin embargo, al aprender a usar correctamente esta facultad importante y asegurarnos que sea guiada y dirigida continuamente por el Cristo o Ser Divino en nosotros, podemos desarrollar una imaginación que no sólo nos servirá bien sino que nos apoyará tremendamente al desarrollar los otros poderes que Dios nos ha dado.
En el cuerpo, la imaginación tiene su centro en medio de los ojos. Podemos definir dicho don como el “tercer ojo”, uno que nos capacita a ver más allá de lo que nuestros ojos físicos perciben. Para desarrollar nuestro poder de la imaginación y cumplir los propósitos de Dios, hemos de concentrar nuestra atención en el lugar en medio de los ojos y fomentar el desarrollo de nuestro don para que pueda percibir y asirse a las ideas divinas.
Entonces, hemos de soltar todo pensamiento y sentimiento limitativo y suplantarlo con algo mejor y mayor, aquello que fomente nuestro potencial divino. Primero, podemos hacerlo mediante la percepción y el uso de imágenes. Así como nos comunicamos con otras personas describiendo imágenes mentales, del mismo modo Dios se comunica con nosotros mediante ideas y planes divinos, proyectando bien y metas superiores en la pantalla de nuestra mente.
La imaginación no puede ser forzada. Debe ser invitada. La relajación es muy importante para mantener los canales abiertos durante el desarrollo de los doce poderes, pero es especialmente necesaria al trabajar con el poder perceptor en nosotros.
Mientras más demuestres interés en mantener imágenes de experiencias felices, saludables y prósperas, más fácil será olvidarte de las imágenes viejas y limitativas del pasado. Y, según las imágenes cambian para bien, tu cuerpo y tus circunstancias también cambiarán. Ya que, ¡al verlo correctamente, lo estableces correctamente!
Los Doce Poderes del Hombre, por Charles Fillmore
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Meditación de los Doce Poderes acerca de la imaginación
por Charles Roth
Pon tu atención en la coronilla de la cabeza y afirma:
El Cristo de Dios es avivado en mí.
Mueve ahora la atención a la frente, reconociendo que estás consciente y receptivo a este despertar espiritual, y afirma:
Estoy consciente de que el Cristo de Dios es avivado en mí.
Ahora, céntrate en la región del plexo solar, el centro emocional, motivando un sentimiento de gratitud como respuesta al avivamiento del Cristo y afirma:
Siento agradecimiento porque el Cristo de Dios es avivado en mí.
Asienta tu atención ahora en medio de tu cabeza, en la glándula pineal, el centro de la fe en el cuerpo, representado por Pedro y afirma:
Desarrollo una fe en Dios que mueve montaña.
Entonces, céntrate en tu espalda, el centro físico de la fortaleza, representado por Andrés, y afirma:
Mi fe en Dios me fortalece y me da valor.
Luego, dirígete al área de la sabiduría, en la boca del estómago, representado por Santiago, y afirma:
La sabiduría y el juicio divinos me guían a la acción correcta.
Medita, en este momento, acerca del poder del amor. Su área en el cuerpo es justo detrás del corazón y es representado por Juan, el discípulo amado. Luego, afirma:
La energía magnética del amor llena mi ser y me brinda gozo.
Prosigue con el centro del poder. Dirige tu atención a la base de la lengua en la garganta, donde yace el don del poder, el cual es representado por el discípulo Felipe, y afirma:
¡Yo Soy poder!
Ahora céntrate en Bartolomé, quien representa la imaginación, con su centro en medio de los ojos, y afirma:
El Cristo en mí vivifica mi facultad de la imaginación. Veo clara y creativamente.
Concluye tu meditación con la “Oración de Protección”, sintiendo que una luz cálida y divina te envuelve:
La luz de Dios nos rodea;
el amor de Dios nos envuelve;
el poder de Dios nos protege;
la presencia de Dios vela por nosotros.
Dondequiera que estamos, está Dios.
Esta meditación fue traducida del libro de Unity House®: A Twelve-Power Meditation Exercise por Charles Roth. Este libro sólo está disponible en inglés.
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