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Conservación de vida—La habilidad de dar energía y vigor, vitalizar, vivificar, animar.
El discípulo Judas representa la eliminación del egoísmo, permitiendo que la fuerza de vida fluya a cada parte del cuerpo.
El color correspondiente es el rojo y el lugar es en los órganos de función generativa.
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Meditación guiada acerca de vida.
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Reclama el don de vida de Dios
por Winifred Wilkinson Hausmann
A muchas personas cuando consideran los 12 discípulos y los poderes que representan, les gustaría olvidarse de Judas Iscariote, el hombre que traicionó a Jesús. Mas Judas jugó un importante papel en la historia del Mesías, y el don que representa —vida— es de suma importancia al desarrollar la idea de la persona perfecta.
Aunque Judas supuestamente se suicidó después de haber traicionado a Jesús, él no se desvaneció por completo. Después de la resurrección, los otros 11 apóstoles se reunieron para elegir a un nuevo representante y volver a ser 12 discípulos. De manera que la facultad de la vida, operando en un plano más elevado, continúa obrando con los demás poderes para edificar la persona completa.
El desarrollar nuestro potencial dado por Dios, no podemos ignorar a Judas. Debemos aprender a reconocer sus debilidades y limitaciones, y superarlas elevándolas a una idea de vida en un plano más alto de conciencia.
Todas las personas expresan la idea de vida en diferentes grados, más sólo aquellos que mantienen dicho poder bajo la dirección del Cristo, pueden disfrutar de la plenitud de la vida que es su potencial divino. Hemos de experimentar la vida como una idea que no sólo enriquece el alma sino que también eleva el cuerpo físico hasta que llega a ser una expresión perfecta del patrón divino que nuestro Creador implantó desde el principio.
Hay que hacer una limpieza profunda para refinar la idea de vida en el alma y el cuerpo. La mezquindad y el deseo de adquirir del Iscariote han de ser purificados. La vida debe aprender a hacer surgir su propia sustancia del universo fácil y libremente, sin la avaricia y hostilidad que pueden bloquearla y limitarla. La vida puede expresarse más plenamente en todo el cuerpo como energía radiante cuando es dedicada al Cristo y regida por Su sabiduría y orden.
Nunca niegues la idea de vida o pienses que cierta parte de tu cuerpo no es digna. Por el contrario, despierta la facultad de la vida en su centro y luego siente como su acción irradia por todas las células y átomos de tu ser como una expresión magna y sagrada de Dios. Esta es la manera cómo finalmente venceremos la muerte del cuerpo físico.
Algo comienza a cobrar vida en nuestras mentes y cuerpos cuando alabamos al Espíritu de vida y le damos gracias por Su actividad en nosotros.
A continuación, unas afirmaciones para el desarrollo progresivo de la vida:
Reconocimiento: Mi vida es la vida de Dios —plena y libre.
Sensación: Estoy vivo, alerta, despierto, alegre y entusiasta acerca de la vida y del vivir.
Apropiación: Acepto la vida de Dios como un torrente que sana y armoniza toda parte de mi cuerpo.
Regeneración: Me renuevo, restauro y renazco gracias a la actividad divina del Cristo en mí.
Resurrección: Disfruto de vida eterna y soy exaltado gracias al Cristo de mi Ser.
Inmortalidad: Estoy eternamente vivo en Dios.
Aprecia tu don de vida. Alábalo. Bendícelo. ¡Da gracias por él y encontrarás que la vida es ilimitada y eterna!
Los Doce Poderes del Hombre, por Charles Fillmore
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Ejercicio de meditación de los Doce Poderes: Fortaleza
por Charles Roth
Pon tu atención en la parte baja de tu abdomen y habla las siguientes palabras vivificantes de la Verdad:
El Cristo en mí aviva mi don de vida, representado por el discípulo Judas. Siento calma y serenidad y tengo dominio perfecto sobre mis emociones, por consiguiente, permito que la fuerza de vida universal fluya en mí sanando, energizando y renovando mi cuerpo físico. Siento gratitud.
Concluye tu meditación con la “Oración de Protección” y visualiza que una luz cálida te envuelve:
La luz de Dios nos rodea;
el amor de Dios nos envuelve;
el poder de Dios nos protege;
la presencia de Dios vela por nosotros.
Dondequiera que estamos, está Dios.
Esta meditación fue traducida del libro de Unity House®: A Twelve-Power Meditation Exercise por Charles Roth. Este libro sólo está disponible en inglés.
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