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Voluntad—La habilidad de elegir, decidir, mandar, guiar, determinar.
El discípulo es Mateo. Él representa la parte del cerebro que toma las decisiones.
El color correspondiente es el plateado y el lugar es el centro del lóbulo frontal del cerebro.
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Meditación guiada acerca de la voluntad.
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Reeduca Tu facultad ejecutiva
por Winifred Wilkinson Hausmann
Es nuestro trabajo desarrollar el potencial que Dios nos ha dado. Reeducar la voluntad, el poder directivo de nuestra mente, entrenarla para que esté receptiva a la motivación e inspiración espiritual, en vez de ser estar bajo la sujeción de metas materialistas y limitantes.
De un modo u otro, estamos usando nuestra facultad de la voluntad, nuestro poder ejecutivo mental, todo el tiempo. Somos nosotros quienes determinan el curso de acción. Resistimos o resentimos. Nos rendimos o luchamos. Avanzamos o retrocedemos. O, estamos dispuestos a dedicar y unificar nuestra voluntad con la de Dios, y permitir que sea reeducada a Su modo.
Jesús es nuestro Ejemplo y Maestro para superar las motivaciones humanas egoístas de la voluntad, permitiendo que éstas sean reemplazadas por la unificación de nuestra voluntad con la voluntad divina —produciendo así el bien para todos.
Las recompensas de unificar nuestra voluntad con la voluntad de Dios son maravillosas. Incluyen: salud, felicidad, paz, armonía, prosperidad y bendiciones que no podemos imaginar en nuestro estado presente de conciencia.
Mucha de la inarmonía que existe entra las relaciones de los seres humanos es el resultado de un choque de voluntades. Aprender cómo activar la voluntad divina en tu vida no quiere decir que tienes que someterte a la voluntad humana de otros. Por el contrario, te brinda una nueva libertad para reconocer la fuerza humana de manera que no seas sometido a ella.
Cuando te sientas desafiado por la voluntad fuerte de otros, quien insiste que hagas lo que se te dice, acude a tu interior, al Cristo en ti, tu esencia divina, el centro espiritual de tu naturaleza, y afirma: “El Cristo en mí bendice al Cristo en ti”. Permite que el amor de Dios y la comprensión de la naturaleza espiritual de la otra persona se hagan evidentes de tal manera que no haya conflicto alguno entre las voluntades humanas. Por el contrario, un poder mayor obrará y establecerá armonía y orden en la situación.
Podemos comenzar a despertar y entrenar nuestra voluntad vigilando conscientemente nuestras actividades, palabras y pensamientos —dirigiéndolos gracias a nuestra creciente comprensión espiritual.
Los Doce Poderes del Hombre, por Charles Fillmore
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Meditación de los Doce Poderes acerca de la voluntad
por Charles Roth
Pon tu atención en la coronilla de la cabeza y afirma:
El Cristo de Dios es avivado en mí.
Mueve ahora la atención a la frente, reconociendo que estás consciente y receptivo a este despertar espiritual, y afirma:
Estoy consciente de que el Cristo de Dios es avivado en mí.
Ahora, céntrate en la región del plexo solar, el centro emocional, motivando un sentimiento de gratitud como respuesta al avivamiento del Cristo y afirma:
Siento agradecimiento porque el Cristo de Dios es avivado en mí.
Asienta tu atención ahora en medio de tu cabeza, en la glándula pineal, el centro de la fe en el cuerpo, representado por Pedro y afirma:
Desarrollo una fe en Dios que mueve montaña.
Entonces, céntrate en tu espalda, el centro físico de la fortaleza, representado por Andrés, y afirma:
Ahora, sutil y fácilmente, permite que tu enfoque vaya por cada uno de los centros de los poderes en tu cuerpo que hemos estudiado:
- Fe (centro del cerebro)
- Fortaleza (espalda, incluyendo los hombros)
- Sabiduría/Discernimiento (boca del estómago/plexo solar)
- Amor (detrás del corazón)
- Poder (raíz de la lengua)
- Imaginación (entre los ojos)
- Comprensión (frente del cerebro)
Ahora permite que tu atención descanse en el centro del lóbulo frontal del cerebro, de manera que despiertes la facultad de la voluntad, y afirma:
La voluntad divina es avivada en mí y me permite ver claramente y llevar a cabo la acción correcta.
Concluye tu meditación con la “Oración de Protección”, sintiendo que una luz cálida y divina te envuelve:
La luz de Dios nos rodea;
el amor de Dios nos envuelve;
el poder de Dios nos protege;
la presencia de Dios vela por nosotros.
Dondequiera que estamos, está Dios.
Esta meditación fue traducida del libro de Unity House®: A Twelve-Power Meditation Exercise por Charles Roth. Este libro sólo está disponible en inglés.
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