La Palabra Diaria

  Marzo/Abril del 2010
 
 
Lunes
8 de marzo del 2010

Poder

Ejercito mi poder de manera positiva y centrada en lo espiritual.

De vez en cuando quizás necesite recordar que el poder de Dios está en mí, especialmente si me siento débil o insignificante. Este poder divino no es tímido. Es el tipo de poder que clama la verdad: Soy fuerte. Soy sano. Soy valioso. Este poder me ayuda a llevar una vida positiva y centrada en lo espiritual —la vida para la cual nací.

El poder verdadero surge de la comprensión de que cocreo mi vida junto con Dios y de saber que en cualquier momento puedo experimentar la totalidad de ser. Cuando estoy en contacto con mi espíritu verdadero, reboso de energía y entusiasmo. Sé que el único Poder está en mí y puedo utilizarlo en cualquier momento. En verdad, YO SOY ese poder.

Para ver tu poder y tu gloria, así como te he mirado en el santuario. —Salmo 63:2

Volver al comienzo

 
Martes
9 de marzo del 2010

Encrucijadas

Con la guía de Dios, elijo el camino correcto.

A lo largo de la vida vivimos momentos que la definen. Quizás esté en una de esas encrucijadas cruciales ahora, contemplando opciones que podrían tener un impacto dramático en mi futuro. ¿Elijo el camino que mantiene mi situación actual intacta? ¿O elijo un camino que podría transformarme, así como también transformar mis circunstancias?

Cada vez que llego a una encrucijada, me dirijo a Dios por guía divina, la cual puede surgir de una gran variedad de formas. Mas puedo reconocerla gracias a la manera como resuena en mi cuerpo, mente y alma. Al abrir mi corazón y prestar atención, sé qué dirección tomar, y avanzo con confianza y gozo.

Lámpara es a mis pies tu palabra y lumbrera a mi camino. —Salmo 119:105

Volver al comienzo

 
Miércoles
10 de marzo del 2010

Empatía

Con comprensión, honro nuestro propósito común.

Cuando existen opiniones diferentes o disputas personales, elijo ver mas allá e la apariencia externa de conflicto para darme cuenta de lo que tenemos en común. Todos queremos lo mejor para nosotros y para nuestros seres queridos. Resisto el impulso de sentirme ofendido. En vez de ello, enfoco mi atención en el amor incondicional de Dios.

Al demostrar amor en mis pensamientos, palabras y acciones, los desacuerdos se transforman en comprensión. Si se han cometido errores, busco aprender de ellos y los bendigo. Mi perspectiva se mantiene positiva gracias al amor incondicional de Dios.

Porque Jehová da la sabiduría y de su boca proceden el conocimiento y la inteligencia. —Proverbio 2:6

Volver al comienzo

 
Jueves
11 de marzo del 2010

En el fluir

Estoy en el fluir de la abundancia divina.

Cuando camino por la playa durante la marea baja, quizás encuentre arena seca donde una hora antes las olas bañaban mis pies. Sin embargo, no hay de qué preocuparse; la marea regresará. De manera similar, no necesito preocuparme acerca de la apariencia temporal de escasez en mi vida, porque sé que la verdad es provisión abundante. La preocupación no cambia la marea ni puede cambiar mis circunstancias.

Mateo 6:26 me recuerda "Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; ... ¿No valéis vosotros mucho más que ellas?" Reconozco mi valor y reclamo mi bien. Permito que las bendiciones fluyan a mí del océano ilimitado del bien de Dios.

Y si a la hierba del campo ... Dios la viste así, ¿no hará mucho más por vosotros, hombres de poca fe?—Mateo 6:30

Volver al comienzo

 
Viernes
12 de marzo del 2010

Dejar ir

Dejo ir mis expectativas y permito que Dios renueve mi vida.

A veces, cuando un familiar tarda en llegar a casa o algo inesperado sucede en mi vida, imagino erróneamente un resultado preocupante. De ahora en adelante, tan pronto me dé cuenta de mis pensamientos, despertaré mi fe y recordaré que Dios está presente en mí y en mis seres queridos. Afirmo: Todo está bien.

Al centrar mi atención en Dios, recobro la calma. Aclaro mis pensamientos y oro. Al dejar ir el control y descansar en la fe y el amor, disfruto de paz y gozo. La fe llena mi alma. Me siento seguro y mi corazón es elevado. Veo a mis seres queridos protegidos y sanos. Dejo ir cualquier preocupación y permito que Dios restaure mi paz interna.

Y el Dios de la esperanza os llene de todo gozo y paz en la fe, para que abundéis en esperanza por el poder del Espíritu Santo.—Romanos 15:13

Volver al comienzo

 
Sábado
13 de marzo del 2010

Mayor bien

Todas las cosas trabajan juntas para bien.

Mirando en retrospectiva, puedo ver cómo los acontecimientos han trabajado juntos para bien. Cuando dudo, recuerdo los relatos de la Biblia donde José fue puesto en prisión y Daniel fue echado en la cueva de los leones. Durante esas pruebas Dios los protegió y les reveló un bien nuevo.

Con fe en Dios, confío en que mi mayor bien surge de la situación actual, sin importar las apariencias externas. Con mi atención enfocada en esta verdad, estoy receptivo a la guía divina. Un momento de fe me lleva al próximo, y cada paso profundiza mi comprensión. Al dejar ir cualquier temor o juicio, sé que todas las cosas trabajan juntas para el mayor bien de todos.

Pero José les respondió: "No temáis ... Vosotros pensasteis hacerme mal, pero Dios lo encaminó a bien".—Génesis 50:19, 20
 

Volver al comienzo

 
Domingo
14 de marzo del 2010

Libre

¡Soy libre!

Elijo utilizar mi libertad para experimentar todo aquello que afirma la vida, en vez de utilizarla en lo que considero negativo. Afirmo esta verdad: Fui creado de la vida, el amor y la inteligencia de Dios. Digo afirmaciones de Verdad en voz alta o las mantengo en el silencio de mi mente; luego prosigo con confianza y fe.

No hay necesidad de culpar a otros o de culparme a mí mismo por errores pasados. Ninguna condición o circunstancia puede detenerme o evitar mi bien. Dejo ir aquellas ideas que restringen mi libre expresión y acojo cada nuevo día como otra oportunidad de dar expresión a mi naturaleza espiritual. El Espíritu morador es la fuente de mi libertad para ser todo lo que deseo ser. ¡Soy libre!

Conoceréis la verdad y la verdad os hará libres.—Juan 8:32

Volver al comienzo