Fijando tu meta y dejando ir: Un testimonio personal

Artículo tomado de: A Practical Guide to Prosperous Living por J. Douglas Bottorff
 
No estaba contento con mi vida. Mi carrera musical no tenía futuro. Por la necesidad, me había mudado de Texas al pueblo donde nací al noroeste de Missouri. Para recobrarme de una deuda contraída en esos años anteriores, había aceptado un trabajo en el negocio de la familia de construcción.

Como ya había descubierto a Unity Village, lo mejor de la semana era asistir a los servicios dominicales, los cuales estaban, para ese entonces, a cargo de Sig y Jane Paulson los servicios eran tan edificantes que no me importaba conducir las 120 millas de ida y vuelta con sol, lluvia, nieve o heladas dos y a veces tres veces a la semana. El ánimo que recibía en ese ambiente era maravilloso y me daba algo qué desear en lo que de otro modo percibía como una existencia bastante insulsa. Recuerdo haber pensado, como lo hace mucha gente, que si pudiera vivir en Unity Village todo el tiempo, podría perder permanentemente mi triste ser.

Un día, cuando estaba pensando y tratando de dar dirección a mi vida, una pregunta muy importante me vino a la mente. ¿Por qué tenía un estado mental tan elevado en Unity Village pero parecía que no podía tener la misma experiencia en casa? Si este estado elevado provenía de mi interior, como me dijeron que era, ¿por qué no podía disfrutar de él dondequiera y en lo que quiera que hiciera?

El ponderar esta pregunta me inspiró a comenzar a llegar temprano a mi sitio de trabajo para poder meditar. Practicaba dejar ir la energía negativa que ponía en mi trabajo. Practicaba el dejar ir todas las ideas negativas que me echaba encima mientras trabajaba. Dejé de decirme que no podía ser feliz en esa situación en particular. En resumen, hice una limpieza de casa enorme con relación a mi percepción de esa experiencia.

Los resultados fueron maravillosos. Poco a poco comencé a pensar de una manera completamente diferente con relación al trabajo. Comencé a darme cuenta de que nada sino mi actitud restrictiva impedía que estuviera plenamente presente en esa situación. Comencé a tener comprensiones y experiencias que hicieron que me diera cuenta de que mi habilidad de vivir la vida al máximo nunca estaba ausente. Estaba simplemente excluyéndola de mi mente consciente al hacer que el estado en que deseaba estar demostrara una dependencia en la presencia de cierto tipo de circunstancias. Éste fue un caso en el cual comencé a florecer donde me habían sembrado.


Regresar al principio Más artículos

Bienvenidos al Año de Descubre tu poder interno

Temas:

Enero—Curación


Febrero—Orden divino


Marzo—Paz interna


Abril—Guía


Mayo—Empleo


Junio—Armonía


Julio—Éxito


Agosto—Prosperidad


Septiembre—Protección


Octubre—Justicia


Noviembre—Comprensión espiritual


Diciembre—Libertad