“María guardaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón.”—Lucas 2:19
Durante este momento especial en tu vida, actúas como cocreadora con Dios. Permite que tus pensamientos se dirijan naturalmente a Dios, y no permitas que nada impida que esta experiencia sea feliz para ti y para tu bebé.
La ley creadora de Dios trabaja en y por medio de tu cuerpo para abrigar otra alma. Dios bendice la nueva vida que ha comenzado dentro de ti, y la inteligencia divina bendice tu cuerpo, haciendo los ajustes necesarios fácil y armoniosamente.
Las personas que han dedicado tiempo y estudio a lo relacionado con la higiene, el ejercicio y la dieta te ayudarán al respecto. Nuestra parte es ayudarte a sentir tal cercanía a Dios que estés consciente de Su ayuda en todo momento y te sientas libre de todo pensamiento de temor.
Durante el embarazo, tú eres la fuente de fortaleza y sustancia de tu bebé. El mantener una actitud armoniosa tendrá un efecto positivo en el bienestar de tu bebé. Al mantener tu mente llena de fe y al relajar tu cuerpo, lo conviertes en un templo de perfección y paz en el cual la nueva vida se puede desarrollar.
Toda alma es divina, y cada alma es única. Comienza ahora a darle al alma de tu bebé la libertad de elegir su destino, su función y su lugar en el mundo. Reconoce que su herencia será las bendiciones que tú le puedas dar por medio de tu entendimiento espiritual, tu fe, y tu amor por todo lo que es bueno y bello.
La vida, el amor, el gozo y la paz se encuentran en Dios —toda la ayuda que puedas necesitar o desear. Por favor, une tu corazón a los nuestros orando:
Dios, Tu amor infinito envuelve y protege a mi bebé y a mí. Tu amor nos sostiene y fortalece. Mi corazón está lleno de fe. Gracias.
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