
Con frecuencia, a Silent Unity se le dice “el corazón del movimiento Unity”, y para muchos es un corazón que late al ritmo del universo. Senderos personales y sucesos han sido mantenidos en oración por más de cien años. Hemos orado durante guerras, desastres naturales y disturbios sociales.
Cuando James Dillet Freeman era director de Silent Unity, habló y escribió acerca del propósito de Silent Unity y dijo que era: “Ayudar a la gente a recobrar su fe”. Esta obra y propósito sagrados continúan hoy en día. Centrados en Dios y unidos en oración, Silent Unity levanta las mentes y los corazones de las personas ofreciéndoles la fe, el aliento y la fortaleza que buscan; sin importar su filiación religiosa.
La conciencia de oración que fue establecida cuando Silent Unity comenzó en 1890 es palpable hoy en día. El ministerio ha crecido a través de los años y hemos cambiado de edificio, mas la dedicación devota a la oración afirmativa ha permanecido sin cambiar. Cada oración comienza afirmando la verdad de la vida y el amor divinos obrando para el bien mayor de cada uno de nosotros.
En la actualidad, Silent Unity recibe más de 4.000 llamadas al día. Cada uno de los 200 asociados responde cada llamada con un saludo familiar para muchos por décadas: “Silent Unity, ¿cómo podemos orar por ti?”
El escuchar compasivamente es seguido por una invitación a centrarnos en la presencia y el poder de Dios en nosotros. La oración afirmativa es hablada, reconociendo el bien constante de Dios y viendo cómo este bien se manifiesta en las vidas de aquellos por quienes oramos.