Un ministro

por James Dillet Freeman, fallecido poeta laureado de Unity
 
¿Qué significa ser un ministro?

Significa empequeñecerte para que otros puedan sentirse grandes.

Significa hacerte un sirviente para que otros puedan sentir su señorío.

Significa dar para que quienes no tienen puedan recibir.

Significa amar, para que quienes no se sienten amados puedan tener alguien quien nunca los rechace, alguien con quien siempre puedan identificarse.

Significa dar tu ayuda a quienes piden y merecen ayuda —y también a quienes no la piden ni la merecen. Significa estar siempre disponible cuando te necesitan, sin embargo, nunca imponerte cuando te han llamado.

Significa permanecer en paz, para que quienes sean beligerantes tengan alguien a quien puedan dirigirse para estabilizarse.

Significa mantenerse alegre, para que quienes se descorazonan fácilmente tengan a alguien que los anime.

Significa mantener la fe y continuar manteniéndola cuando tienes poca razón para creer, para que quienes no tienen fe encuentren el valor para vivir.

Significa no simplemente llevar una vida de oración, sino dar vida a tus oraciones —más vida para ti, más vida para las personas de quien eres ministro.

Significa estar centrado en Dios con un corazón humano, involucrarte con la humanidad y mantener tu visión en la divinidad —y así sacar lo humano de lo divino de todo lo que está a tu alrededor

Significa compartir los grandes momentos de la vida —el nacimiento y la enfermedad, el matrimonio y la muerte— y todos esos momentos, bien sean de crisis o de celebración, Para proporcionar consuelo y bendiciones, y por sobre todo, un sentimiento de la Presencia que a veces no podemos ver y un significado que a veces pasamos por alto.

Eso es lo que significa ser un ministro de Dios y un ministro para la humanidad.
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