Tu cuerpo es el templo del Dios viviente. Alimentado, vitalizado y sostenido por la corriente sanadora y renovadora de la vida. Si te mantienes en el fluir conscientemente, serás guiado a comer lo que el cuerpo requiere. Tus gustos cambiarán y comenzarás a desear lo que tu cuerpo necesita, y no solamente aquello que te atrae. También encontrarás que tus hábitos alimenticios naturales siguen una dieta de motivación espiritual. “En el lado correcto de la barca”, tu peso será normalizado, los alimentos serán digeridos, asimilados y eliminados con facilidad y tendrás la experiencia liberadora de comer para vivir en vez de vivir para comer.
Jesús dijo que lo que sale de la boca es más importante que lo que entra en ella. Quizás estaba siendo humorista. En un lenguaje más contemporáneo, Él hubiera dicho: “Antes de que tomes la primera taza de café en la mañana, toma tiempo para establecerte conscientemente en el fluir de la vida”. Durante el sueño nocturno, puede que hayas tenido una restauración de energía y una perspectiva para el nuevo día. Pero pronto enfrentarás los retos del trabajo. Necesitarás saber conscientemente que estás en el fluir.
Toma unos momentos antes de levantarte para “esperar en el Señor” o entrar en el fluir. La corriente de vida está en ti, siempre lo ha estado. Mas necesitas mantener tus pensamientos conscientemente del lado correcto. Puedes afirmar algo como esto: Estoy en el fluir de la vida y me muevo fácilmente con el fluir. Estoy vivo, radiante y con entusiasmo. Estoy libre de tensión, estrés y agobio, y avanzo en el fluir de la vida —sin apuro ni preocupación.
Entonces, decide que sólo vas a pescar desde el lado correcto de la barca. Mantente libre de las reacciones negativas y de la competencia agobiante. Tu vida es para que la vivas de lo interno a lo externo. Las cosas que te suceden o suceden a tu alrededor pueden tener poca influencia en tu bienestar físico. Lo que cuenta son las cosas que pasan en ti. En el oriente, dicen: “Puede que no puedas evitar que los pájaros vuelen sobre tu cabeza, pero puedes impedir que hagan nido en tu pelo”. Cuando estás en la conciencia correcta, “ninguna de estas cosas te afectarán”. Estarás conscientemente en el fluir.
La primera crisis del día sucederá cuando alguien te pregunte: “¿Cómo estás?” o “¿Cómo te sientes?”. Ahora puedes elegir: (1) “Incidentalmente, me siento muy mal; me duele la espalda, tengo el estómago revuelto, fiebre, etc. etc.” (2) “Fundamentalmente, estoy en el fluir de la vida; me siento de maravilla”. La respuesta negativa, no importa cuán cierta, tenderá a perpetuar ese estado de conciencia y hará surgir actitudes que producen estrés, con la correspondiente congestión física, dolor y deterioro.
Emerson dice que nos ciñamos con afirmaciones incesantes. La razón es fácil de ver. De esta manera, elevas tu atención del vacío a la plenitud, te diriges hacia el otro lado de la barca y tiendes realmente a alterar tu nivel de conciencia. Y no estás siendo infiel, porque siempre estás en el fluir y siempre estás lleno de maravilla gracias a “la perfección impecable del universo”.
Desde el momento en que comienzas a trabajar desde el lado correcto te das cuenta de que tu salud está “aquí y ahora”. Puedes decir con confianza: Disfruto de vida y salud. Es paso más corto desde “no sé adónde” a “sé que es aquí” es la pausa que hacemos para estar quietos y conocer que … estoy en el fluir. El factor más importante para la curación es salir de la conciencia que no está “en ninguna parte”. En este nivel, el esfuerzo de curación está motivado por el temor y frustrado por la tensión del esfuerzo ansioso de encontrar salud. El primer paso debe ser siempre estar en el fluir. La vida es perfecta y tú nunca puedes ser menos que perfecto en tu realidad. Pablo dice: “En parte conocemos… pero cuando venga lo perfecto, entonces lo que es en parte se acabará” (1 Co. 13:9-10). Establece esta idea en tu conciencia. Afirma: Soy un hijo del universo, establecido eternamente en la corriente sanadora. Soy fortalecido, renovado, restaurado y sanado en todo sentido.
Ten presente que la corriente sanadora es constante —no presente solamente cuando afirmas que funciona. Estás en esta corriente constantemente, aun cuando hayas estado pescando desde el lado incorrecto de la barca y no hayas manifestado una experiencia de bienestar. La necesidad no es vencer la enfermedad, sino simplemente entrar en el fluir. Cualquier intento de “vencer” el problema físico puede causar aún más tensión y estrés, lo cual creará condiciones que podrían neutralizar tus buenos esfuerzos o hasta empeorarte.
Existe una corriente sanadora. Es una de las grandes realidades de la vida. Dondequiera que exista aún el indicio más imperceptible de vida, esa corriente es una realidad, un potencial para el bienestar y la curación. La pregunta puede ser: “¿Es posible sanar esta condición?” ¿Quién puede responder? Debido a que la condición es una fijación en la conciencia de la persona, hagamos otra pregunta: “¿Es posible que una estructura de gran peso se mantenga fija en la tierra por la ley de gravedad? Por supuesto que es posible —es inevitable— porque la gravedad es una fuerza inexorable.
No hay enfermedad incurable —sólo personas incurables quienes pueden estar encerradas en ciertos estados de conciencia negativos. Mas la conciencia puede ser cambiada. No debemos simplificar demasiado el proceso ni asumir que con unas pocas afirmaciones o unos tratamientos metafísicos sucederá fácilmente un milagro de renovación. Sin embargo, es necesario que sepas la Verdad: Puedes ser sanado; puedes abrir el camino hacia la corriente eterna de la vida.
Fluye, fluye, río de curación,
bendición mayor que la riqueza.
Fluye, fluye, limpiando, revelando
el regalo de dios, la salud en la libertad.
—Tomado de un himno religioso antiguo