Cómo aplicar las enseñanzas de Jesús en la vida diaria

por Rev. Allen Liles

 
 

El cristianismo práctico como Unity lo enseña y practica, ha sido descrito como “las enseñanzas de Jesucristo aplicadas a la vida diaria”. Durante Su breve ministerio, Jesús enseñó valores eternos que todavía sirven como una guía práctica para la vida. Sus instrucciones y ejemplo nos ofrecen una ayuda útil para cualquier situación que podamos enfrentar.

Las preocupaciones
En el Sermón del Monte, Jesús habló a quienes lo escuchaban acerca de las preocupaciones. Él recomendó: “No os angustiéis por vuestra vida, ... ¿Y quién de vosotros podrá, por mucho que se angustie, añadir a su estatura un codo? ... vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas ellas. Buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.

Así que no os angustiéis por el día de mañana.” (Mt. 6:25, 27, 32-34) Jesús sabía que la preocupación agota la energía aún en la persona más fuerte. Por ejemplo, nuestras preocupaciones económicas a veces pueden parecer abrumado- ras. La mayoría de nosotros, en algún momento, hemos estado atribulados por la falta de un trabajo o nuestra seguridad en él, así como también por las deudas en aumento, la jubilación, o la necesidad de mantenernos y mantener a otros.

Sin embargo, Jesús prometió que podemos confiar en Dios para que nos provea lo que necesitamos. Jesús nos dijo que no nos preocupáramos por cosas, tales como comida, bebida y vestuario. Él también nos dio el secreto para no dejar que la preocupación consuma nuestros pensamientos y nos inmovilice al punto de que no podamos tomar acción positiva para mejorar nuestras vidas. Él hizo esto al recordarnos el estar libres de ansiedad por el mañana —o simplemente vivir un día a la vez.

Crítica
Muchas personas viven en un mundo que parece acosado por voces de crítica. Rodeados de tanta crítica en los medios informativos y en nuestras vidas diarias, permitimos que el conflicto se convierta en una manera de vida. Jesús se enfocó en los resultados negativos que surgen cuando criticamos constantemente a los demás. De nuevo, en el Sermón del Monte, Jesús nos dio un pequeño consejo práctico: “No juzguéis, para que no seáis juzgados” (Mt. 7:1). O no critiques y no te pondrás en posición de ser criticado. Jesús nos enseñó a enfocar nuestra atención primero en nuestras faltas antes de hacer un inventario de las de los demás. Al examinar honestamente nuestras vidas, a menudo encontramos rastros de lo que nos disgusta de los demás reflejados en nosotros mismos. Aceptar nuestra humanidad nos proporciona una actitud menos crítica hacia los demás.

Decisiones
Tomamos docenas de decisiones cada día. En sus enseñanzas, Jesús utilizó parábolas, milagros, preceptos y acciones para darnos una dirección clara de cómo manejar nuestras decisiones diarias. En la parábola del hijo pródigo, el hijo más joven no respetó la autoridad de su padre. Tomó su parte de la herencia familiar y se fue. Pronto, el dinero se le agotó y tuvo que alimentar cerdos para ganarse la vida. Las malas decisiones lo habían hecho tocar fondo —una realidad que muchos de nosotros podemos enfrentar en algún momento de nuestras vidas. Sin embargo, el dolor que producen las malas decisiones a menudo actúa como catalizador para el cambio, y en esta parábola el hijo decidió regresar a casa y admitir sus fracasos. Él pensaba pedir a su padre un trabajo como obrero. Sin embargo, el padre también enfrentó una decisión cuando vio que su hijo se aproximaba. Él pudo haberlo despedido con un “¡te lo dije!” Pero en vez de eso, corrió a recibir a su hijo con un beso y un cálido abrazo. La decisión del padre demostró amor, compasión, bondad, perdón y comprensión.

Salud
Casi todos nosotros hemos respirado profundamente o dicho una oración antes de recibir los resultados de un examen médico. ¿Qué consejo pragmático nos ofreció Jesús acerca de las preocupaciones por la salud? Jesucristo buscó ser uno con el poder sanador interno. Enseñó que la verdadera fuente de toda curación proviene de Dios. Demostró este poder divino sanando y resucitando gente. Jesús utilizó la luz y el amor de Dios para sanar y bendecir. Al sanar al ciego de nacimiento, Jesús dijo a Sus discípulos: “Mientras estoy en el mundo, luz soy del mundo”. (Jn. 9:5) La luz sanadora que resplandece en nosotros para enfrentar cualquier problema tiene su origen en Dios. Pero la restauración de nuestras mentes y nuestros cuerpos físicos también pueden provenir del reflejo de Dios—por medio de los médicos, las enfermeras, las medicinas correctas y los procedimientos y tecnología médica más modernos. Cuando la fe y la confianza en nuestro vínculo divino con la fuente de toda vida están unidas con el poder espiritual de la oración, toda curación es posible. Jesús enseñó métodos prácticos para vivir de una manera amorosa pero franca. La huella que deja cualquier gran maestro yace en la habilidad de inspirar a sus estudiantes para que se den cuenta de su potencial divino. Jesucristo tuvo éxito al dejarnos un legado inapreciable: el cristianismo práctico.

PREOCUPACIÓN
La confianza moradora en las promesas benevolentes de Dios reduce o elimina la preocupación en mi vida.

CRÍTICA
Examinarme antes de juzgar a otros me proporciona más perdón y armonía.

DECISIONES
Tengo en mí la respuesta a toda pregunta y decisión, y la encuentro por medio de la oración y la meditación.

ESTRÉS
Saber quién soy espiritualmente alivia el estrés creado por el mundo material.

SALUD
Enfoco mi atención en el poder y la perfección espirituales de Dios en mí.

 

 

 

 

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